La ciberseguridad Costa Rica se ha convertido en un eje estratégico para la continuidad de los servicios públicos y la estabilidad empresarial. Como firma especializada, en Piscium hemos acompañado a organizaciones locales en procesos de prevención, detección y respuesta, observando cómo incidentes recientes aceleraron la madurez del ecosistema y elevaron el estándar técnico que hoy demandan reguladores, socios internacionales y la ciudadanía digital.
El aprendizaje ha sido intenso. Los ataques al sector público y a organismos clave revelaron brechas, pero también impulsaron reformas, inversión y cooperación. Este recorrido consolidó prácticas que antes eran deseables y ahora son innegociables: gobierno de datos, gestión de riesgos, monitoreo continuo, ejercicios de crisis y alianzas operativas.
Bajo esa experiencia, sintetizamos el panorama, su historia y la ruta tecnológica para reducir exposición, fortalecer resiliencia y responder con precisión ante adversarios cada vez más sofisticados.
La protección de activos digitales requiere definiciones claras antes de pasar a la acción. Desde Piscium insistimos en anclar los conceptos a objetivos medibles y roles ejecutivos que trasciendan la tecnología y permeen la cultura organizacional.
En términos prácticos, la ciberseguridad es el conjunto de políticas, procesos y tecnologías orientadas a preservar la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de la información y de los sistemas que la procesan.
Esa tríada guía decisiones tácticas como la segmentación de redes y el endurecimiento de configuraciones, así como decisiones estratégicas sobre inversión, arquitectura y priorización de riesgos.
También implica gestión continua del ciclo de vida de amenazas: prevenir con controles proactivos, detectar con telemetría de alta fidelidad y responder con procedimientos documentados y ensayados.
El contexto nacional exige adaptar ese marco al perfil de riesgo de sectores críticos: gobierno central, salud, banca, energía, telecomunicaciones y educación. Cada uno combina requisitos regulatorios, madurez tecnológica y exposición mediática distinta, pero comparten la necesidad de arquitecturas defensivas modernas y ejercicios de crisis periódicos.
En la región, Costa Rica ha avanzado con una Estrategia Nacional de Ciberseguridad que formaliza objetivos, roles y cooperación, así como con el CSIRT-CR como ente coordinador técnico, lo que facilita intercambio de alertas y protocolos comunes.
Para entender el presente, conviene repasar los hitos que moldearon la respuesta nacional. El recorrido institucional y los ataques de alto impacto impulsaron mejoras sostenidas en gobernanza digital y coordinación interinstitucional.
A nivel normativo y de capacidades, el país dio pasos progresivos: fortalecimiento del marco penal para delitos informáticos, adopción de la Ley de protección de datos personales, creación formal del CSIRT-CR y publicación de estrategias nacionales de ciberseguridad.
Desde Piscium valoramos especialmente los objetivos que promueven ejercicios periódicos, estandarización de procedimientos de respuesta y cooperación con otros CSIRT.
Estos elementos aceleran la madurez técnica, descentralizan el conocimiento y permiten entrenar equipos que reaccionan bajo presión con información verificada y cadenas de mando claras. A esto se suma la adopción de normas técnicas y de guías como el Código Nacional de Tecnología Digital, que elevan el umbral mínimo de seguridad operativa.
El 2022 quedó como punto de inflexión. El grupo Conti ejecutó un ataque de ransomware que afectó a múltiples organismos, iniciando por el Ministerio de Hacienda y obligando la interrupción de plataformas tributarias y aduaneras; la crisis llevó a declarar emergencia nacional y movilizó apoyo internacional.
Poco después, el grupo Hive golpeó a la Caja Costarricense de Seguro Social, obligando a operar servicios con planes de contingencia y afectando sistemas hospitalarios y de gestión. Ambos episodios redefinieron prioridades y presupuestos.
La cooperación internacional fue determinante. Estados Unidos aprobó asistencia financiera y técnica para robustecer defensa, detección e implementación de un centro de operaciones; este apoyo se integró con esfuerzos locales de fortalecimiento institucional y planes de emergencia. Desde entonces, el intercambio técnico, el levantamiento de capacidades SOC y la profesionalización de procesos han acelerado la curva de madurez.
Más allá de los titulares, están los impactos en cadenas de suministro, recaudación, salud, servicios municipales y confianza ciudadana. En Piscium partimos de esa realidad para diseñar controles proporcionados a la criticidad del servicio.
Una brecha en una entidad de energía, telecomunicaciones o servicios financieros puede desencadenar interrupciones en cascada, afectar pagos, logística, atención médica y gobierno electrónico.
El aprendizaje del 2022 mostró que una parálisis de aduanas o de expedientes clínicos no solo frena operaciones, también incrementa el riesgo de fraude, amplifica costos y demanda comunicación pública transparente y sostenida para evitar desinformación.
Por ello recomendamos mapas de interdependencias, segmentación fuerte de redes OT/IT, ejercicios de mesa con escenarios de ransomware y protocolos de continuidad por procesos. Esta visión por misión es más efectiva que la defensa por perímetros, ya que prioriza funciones esenciales, acuerdos de nivel de servicio y rutas de recuperación realistas ante eventos disruptivos de larga duración.
Los incidentes prolongados afectan el flujo de comercio exterior, la percepción país y la satisfacción de usuarios. La interrupción de plataformas tributarias y el impacto sanitario evidenciaron que la ciberseguridad es un habilitador económico, no un accesorio tecnológico.
A nivel reputacional, la transparencia en el manejo de incidentes y la coordinación con el CSIRT-CR reducen la incertidumbre, protegen la marca institucional y preservan la confianza.
Este enfoque orientado a valor es el que aplicamos en Piscium: modelamos riesgos por impacto en negocio, definimos métricas ejecutivas comprensibles y demostramos retorno mediante reducción de tiempo medio de detección y respuesta, menor superficie de ataque y disminución de pérdidas por indisponibilidad. La seguridad se reconoce cuando los servicios esenciales se mantienen operativos pese a la presión adversaria.
El panorama de amenazas es dinámico. Grupos de ransomware reconfiguran marcas y tácticas, la ingeniería social evoluciona, y la disponibilidad de herramientas ofensivas reduce barreras de entrada. Esto obliga a vigilancia continua y a una mezcla de controles de prevención y detección temprana.
En el sector público y privado persisten campañas de ransomware con doble extorsión, phishing y spear phishing orientados a robo de credenciales, ataques DDoS para distracción y posterior intrusión, y abuso de accesos remotos expuestos.
La explotación de vulnerabilidades en aplicaciones públicas y en dispositivos perimetrales continúa como vector preferido, combinándose con movimientos laterales y exfiltración sigilosa.
Estos patrones requieren higiene de identidades, MFA resistente a phishing, gestión de parches priorizada por explotación activa y monitoreo de telemetría enriquecida. La anticipación hoy pasa por reducir fricción en autenticación segura, inspeccionar tráfico este-oeste y automatizar respuestas que corten el avance del atacante en minutos y no en horas.
Tras el 2022, se han mantenido eventos relevantes. En 2024 se reportaron intrusiones a entidades estatales y empresas estratégicas, antecedidas por intentos de extorsión; de forma aislada en 2025 se informó el compromiso de la cuenta de YouTube de la Presidencia.
Esto recuerda que la identidad digital institucional también es un activo crítico que requiere controles de acceso robustos, supervisión y recuperación rápida de cuentas. Estos episodios confirman la necesidad de endurecer identidades y monitorear accesos privilegiados.
En este escenario siguen operando familias de ransomware reconfiguradas y afiliadas que heredan tácticas de Conti e Hive, así como grupos oportunistas que apuntan a la disponibilidad y al impacto reputacional.
La defensa moderna combina detecciones avanzadas con automatización. El objetivo es reducir el tiempo medio de detección (MTTD) y el tiempo medio de respuesta (MTTR), elevando la resiliencia sin frenar la agilidad del negocio.
La detección basada en IA permite identificar patrones anómalos que pasan inadvertidos en reglas estáticas: secuencias de comandos inusuales, accesos privilegiados fuera de horario, o correlaciones entre alertas de endpoint y tráfico de red.
El beneficio no solo es técnico. La IA aporta explicabilidad a la gestión de riesgos, respaldando decisiones ejecutivas con evidencia cuantificable. Con tableros que vinculan eventos a procesos críticos, los equipos de negocio entienden por qué se aisla un servidor o se revoca una cuenta, minimizando fricción y acelerando la contención.
El corazón operativo pasa por SIEM de nueva generación, EDR/XDR con respuesta en el endpoint y orquestación SOAR.
Esta triada automatiza acciones repetitivas, contiene amenazas a velocidad de máquina y documenta la trazabilidad forense. En instalaciones costarricenses, la integración con telemetría cloud y con entornos híbridos es prioritaria, dado que muchas cargas migraron a servicios gestionados.
La automatización no reemplaza al analista; lo potencia. Al descargar tareas de bajo valor —enriquecimiento, bloqueo de IOC, cuarentena— los equipos se enfocan en hipótesis, búsqueda proactiva y mejora de controles.
La coordinación interinstitucional, la capacitación y la cooperación internacional han sido determinantes. La estrategia nacional en vigor establece objetivos, responsabilidades y metas que guían inversiones y prioridades.
El documento 2023–2027 define principios rectores, objetivos estratégicos y líneas de acción transversales, incluyendo protección de infraestructuras críticas, ejercicios regulares, fortalecimiento del CSIRT-CR y acuerdos internacionales.
Su enfoque por riesgos, resiliencia y cultura digital habilita una hoja de ruta clara que las entidades pueden traducir en planes anuales con métricas de cumplimiento.
A la par, el CSIRT-CR publica alertas técnicas, actúa como punto de contacto y coordina la gestión de incidentes reportados por instituciones y empresas.
Este rol centralizado facilita el intercambio de información y estandariza recomendaciones, lo que reduce tiempos de detección y alinea prácticas mínimas en todo el aparato público. Desde Piscium impulsamos la integración operativa con el CSIRT-CR en planes de respuesta y ejercicios conjuntos.
La capacitación técnica no es suficiente si el usuario final sigue siendo un vector de riesgo. Campañas permanentes contra phishing, uso adecuado de gestores de contraseñas, y adopción de MFA son intervenciones simples de alto impacto cuando se sostienen en el tiempo y se ajustan al contexto cultural. En el sector privado, los programas de concientización gamificados elevan la retención y cambian comportamientos.
Recomendamos medir la cultura con indicadores objetivos: tasas de clic en simulaciones de phishing, reporte oportuno de incidentes, y uso efectivo de MFA. Vincular estos indicadores a OKRs de liderazgo acelera el cambio.
En paralelo, alianzas con academia y comunidades técnicas fortalecen la cantera de talento y fomentan investigación aplicada que responde a necesidades locales identificadas por la estrategia nacional.
Nuestra misión es reducir la superficie de ataque, anticipar riesgos y responder con precisión, conectando tecnología de clase mundial con procesos claros y equipos entrenados. Operamos con una premisa: seguridad útil, medible y alineada al negocio.
Nuestros servicios abarcan evaluación de madurez, gestión de vulnerabilidades priorizada por amenaza real, despliegue de EDR/XDR, operación de SOC con orquestación SOAR, pruebas de intrusión, hardening de identidades y simulacros de crisis. En sectores como gobierno, salud y finanzas, integramos controles con continuidad operativa para sostener servicios críticos incluso bajo ataque.
Además, apoyamos a equipos internos con respuesta a incidentes y análisis forense digital, enlazando contención técnica con asesoría comunicacional y legal. Este enfoque 360° asegura que la organización no solo restaure sus sistemas, sino que vuelva más fuerte, con lecciones aprendidas traducidas en nuevos controles, métricas y procedimientos prácticos que previenen reincidencias.
Creemos en un modelo colaborativo. Trabajamos con áreas técnicas y de negocio para mapear procesos esenciales, establecer objetivos de tiempo de recuperación realistas y ensayar decisiones ejecutivas bajo presión.
Donde es pertinente, alineamos nuestros playbooks con protocolos y alertas del CSIRT-CR para maximizar sinergias y acelerar la respuesta coordinada en todo el ecosistema.
La resiliencia no se logra con una sola herramienta. Se construye combinando identidades seguras, segmentación, monitoreo profundo, copias inmutables y cultura de reporte temprano. En Piscium nos comprometemos a traducir requisitos estratégicos del país en acciones tácticas sostenibles que fortalezcan la confianza digital y minimicen interrupciones de servicios esenciales.
Las amenazas evolucionan y con ellas las defensas. El reto es mantener la agilidad de negocio mientras se blindan procesos críticos, identidades y datos, con métricas que demuestren avance y retorno.
Veremos adversarios que incorporan IA generativa para phishing hiperpersonalizado, bypass de MFA débil y automatización de movimientos laterales. La cadena de suministro seguirá siendo objetivo, con especial interés en proveedores con acceso privilegiado y software de amplio despliegue.
Por ello, la microsegmentación, el principio de menor privilegio y la verificación continua de identidades serán innegociables.
También crecerán los ataques a cuentas y marcas oficiales en plataformas digitales. El reciente compromiso de una cuenta gubernamental de alto perfil refuerza la urgencia de proteger identidades con MFA resistente a phishing, rotación de llaves y monitoreo de actividades anómalas.
La respuesta rápida y la recuperación de cuentas serán parte del manual básico de cualquier entidad pública o privada con exposición mediática.
La defensa es colectiva. Instituciones deben consolidar su relación operativa con el CSIRT-CR y alinear su plan con la estrategia nacional. Empresas tienen la obligación de aplicar higiene de identidades, parches críticos y respaldo inmutable; ciudadanía, por su parte, debe asumir hábitos digitales seguros y reportar señales de fraude sin demora. Cuando estos engranajes funcionan, la ventana de oportunidad para el atacante se reduce drásticamente.
En Piscium proponemos un enfoque pragmatico y accionable para equipos de TI y de negocio. A modo de guía útil, estos son cinco pasos para robustecer una estrategia empresarial de seguridad, alineada al contexto nacional:
Tras aplicar este enfoque, la organización gana visibilidad, reduce tiempos de respuesta y demuestra progreso con indicadores claros. Ese es el camino más sólido hacia una resiliencia verificable, con auditorías que muestren control y mejoras sostenidas en la postura de seguridad.
Antes de pasar a la acción, conviene alinear al comité ejecutivo con un marco de respuestas priorizadas. Esta tabla práctica resume controles iniciales y acciones de contención típicas ante los vectores predominantes observados en el país.
Ataque frecuente | Señales de alerta inicial | Controles preventivos clave | Respuesta inmediata recomendada |
---|---|---|---|
Ransomware con doble extorsión | Cifrado súbito, conexiones salientes a destinos anómalos | MFA fuerte, EDR/XDR, segmentación, backups inmutables | Aislar endpoints, revocar credenciales, activar plan de continuidad, contactar CSIRT-CR |
Phishing / BEC | Inicio de sesión inusual, reglas extrañas en correo | Filtro anti-phishing, DMARC, capacitación, MFA resistente | Reset forzado, bloqueo de dominios/URLs, notificación a usuarios y bancos |
Explotación de vulnerabilidades críticas | Escaneos y explotación en servicios perimetrales | Gestión de parches por explotación activa, WAF, hardening | Parchar, bloquear IOCs, revisar accesos laterales, búsqueda proactiva |
DDoS con distracción | Caída intermitente de servicios públicos | CDN, protección DDoS, arquitectura escalable | Activar mitigación, desviar tráfico, revisar logs por intrusión paralela |
Secuestro de cuentas en plataformas | Publicaciones anómalas, cambios repentinos de perfil | MFA con llaves de seguridad, gestión de contraseñas | Revocar sesiones, rotar llaves, coordinar con plataforma, informar público |
El fortalecimiento institucional y la cooperación técnica son palancas clave para acelerar mejoras. A continuación reunimos referencias que apoyan la planificación y la ejecución operativa en el contexto nacional.
El CSIRT-CR, alojado en el MICITT, mantiene un servicio de alertas técnicas, recibe reportes de incidentes y coordina respuesta con entidades públicas y privadas. Integrar a tiempo contactos, canales seguros y procedimientos de notificación en los playbooks internos facilita el manejo de incidentes y reduce duplicidades, especialmente cuando involucran a más de una institución.
Para las áreas de gobierno y entes regulados, la Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2023–2027 y sus líneas de acción ofrecen un marco para priorizar inversiones, ejercicios y medición de avances.
La modernización defensiva debe cuidarse de la deuda técnica. Recomendamos validar integraciones entre identidad, endpoints, red y nube, además de documentar dependencias con proveedores críticos.
En paralelo, entrenar a los equipos en búsqueda proactiva y respuesta forense acelera la contención y mejora la calidad de las lecciones aprendidas, que luego se transforman en políticas y controles específicos.
Como refuerzo, sugerimos monitorear reportes y estudios locales que aportan diagnóstico y tendencias, útiles para planificación anual y diseño de indicadores. Al correlacionar esa información con incidentes recientes y con prioridades sectoriales, las organizaciones pueden ajustar controles sin perder de vista su misión y su presupuesto operativo.
El éxito defensivo no depende solo de herramientas; descansa en prácticas repetibles que cierran brechas día a día. En Piscium priorizamos dos frentes tácticos con impacto inmediato.
El control de identidades es la primera línea frente a campañas de phishing dirigidas y al uso de credenciales filtradas. Sugerimos MFA resistente a phishing con llaves de seguridad, inventario de cuentas privilegiadas, rotación de secretos y acceso just-in-time. Este paquete reduce la probabilidad de escalamiento y movimiento lateral, y ayuda a cumplir con auditorías internas y externas de manera eficiente.
Además, integrar señales de riesgo en tiempo real —geolocalización inusual, cambios de dispositivo, horarios atípicos— permite aplicar controles adaptativos como desafíos adicionales o bloqueos preventivos. En sectores regulados, este enfoque demuestra diligencia y reduce el costo de cumplimiento, al tiempo que mejora la experiencia de usuario con controles inteligentes.
No hay resiliencia sin copias seguras. Promovemos backups inmutables fuera de dominio, pruebas de restauración con objetivos de recuperación realistas y runbooks que prioricen servicios esenciales.
Estos ejercicios revelan cuellos de botella y dependencias invisibles que, corregidas a tiempo, acortan significativamente el retorno a operación.
Complementamos con simulacros de ransomware y filtración, incorporando decisiones ejecutivas sobre comunicación pública, manejo de extorsión y relación con terceros. La práctica reduce errores bajo presión y alinea a todas las áreas con una narrativa clara y coherente ante usuarios y medios.
Los incidentes de alto perfil dejaron lecciones concretas: la necesidad de coordinación ágil, comunicación transparente y recuperación disciplinada. Las siguientes ideas, extraídas de experiencias locales e internacionales, consolidan una hoja de ruta realista.
La declaración de emergencia y la posterior asistencia técnica reflejan que la ciberseguridad es una prioridad de Estado y un asunto de cooperación. La integración de recursos externos para establecer o ampliar capacidades SOC, mejorar defensas y capacitar equipos fue clave para acelerar la recuperación y fortalecer el andamiaje nacional. Ese precedente debe mantenerse mediante ejercicios conjuntos y acuerdos operativos vigentes.
Mirando adelante, la cooperación con aliados y la participación activa en iniciativas multinacionales contra ransomware multiplican el efecto de las inversiones locales, elevan la calidad de inteligencia y mejoran la preparación ante nuevas tácticas. En Piscium fomentamos estas sinergias integrando nuestros marcos de trabajo con estándares y buenas prácticas que se comparten en esos foros.
La ciberseguridad Costa Rica vive un momento decisivo. Si lideras una institución pública o una empresa con procesos críticos, este es el punto para convertir intención en acción: evalúa tu postura real, prioriza identidades y respaldo inmutable, automatiza la respuesta y ensaya tus crisis.
En Piscium Cybersecurity estamos listos para ayudarte a transformar objetivos estratégicos en controles efectivos y medibles, alineados con la estrategia nacional y con las mejores prácticas del sector. Conversemos hoy y demos el siguiente paso hacia una resiliencia verificable.
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